Agregado en 26 April 2009
¿En qué tareas?
Da lo mismo, siempre que sean compatibles con sus capacidades y sus necesidades de descanso, de estudio y juego.
¿Cuánto?
No es necesario pedirles demasiado. Más que la cantidad, importa la responsabilidad que esa tarea implica y la satisfacción que les reporta.
¿Con premio?
La mejor gratificación es valorar su esfuerzo; pero, si hay recompensas, deben ser para toda la familia, porque todos colaboramos.
Es buena táctica colocar un calendario en un lugar visible para todos (en la puerta de la heladera o en la pared de la cocina), donde figuren las tareas correspondientes a los miembros de la familia, con un color diferente para cada uno.
Todo el mundo tiene sus preferencias y fobias personales. Seguro que existe un modo de evitar que alguien saque la basura si es que lo detesta especialmente y, a cambio, que se encargue de comprar el pan o de vaciar el lavavajillas.
Seamos prácticos. Fijemos las responsabilidades en fundón de la actividad diaria normal: es mejor encargar a un chico que compre el pan al volver del colegio que hacerlo salir expresamente por eso una vez que ya está en casa.
Agregado en 26 April 2009
Los imprevistos existen, y por algo se llaman así, suceden en el momento más inesperado. Para evitar que nuestro hijo se pierda (un imprevisto, al fin y al cabo), pongamos en práctica las siguientes estrategias.
Anticiparse a la situación
Antes de entrar en un lugar desconocido indiquemos al chiquito dónde podemos reunimos en caso de extravío. Los puntos de referencia serán fáciles de localizar y recordar por el pequeño: una torre, un muñeco grande, el puesto de helados, una estatua, etc.
Identificar las zonas de riesgo
Extrememos la vigilancia en los lugares más proclives a este tipo de percances, como grandes supermercados, shoppings, plazas y áreas de juego, zonas con aglomeraciones (aeropuertos, estaciones de tren…) o espacios con estímulos visuales muy similares (la playa, la pileta).
Indicarle qué puede hacer si se pierde es clave. Lo adecuado es que permanezca quieto durante unos minutos hasta que vayamos a buscarlo y, si nosotros no aparecemos, que se dirija al punto de encuentro acordado (siempre que conozca el camino). Conviene dejarle muy claro que, si no sabe dónde ir y da vueltas sin rumbo, será mucho más trabajoso encontrarlo. Seguir leyendo
Agregado en 25 April 2009
Los chicos todavía no diferencian perfectamente los dos mundos educativos (padres y abuelos) y pueden desorientarse cuando cambian de ambiente. Por lo tanto, durante la permanencia en casa de los abuelos hay que intentar que todo siga más o menos igual, procurando alterar el mínimo sus necesidades, costumbres y rutinas (comidas, baño, juegos, sueño). Para eso es aconsejable:
- Que el chico lleve consigo algo de la casa, como su almohadita, sus juguetes favoritos o su cuna si aún no duerme en la cama. A esta edad todavía perciben los objetos familiares como parte de sí mismos.
- Ubicarlo en una habitación propia, donde además de descansar pueda jugar y guardar sus cosas. Lo normal es que ya duerma solo en casa, así que nada de colocar la cuna en el cuarto de los abuelos para tenerlo más cerca. Conviene situarla lejos de ventanas, cortinas o elementos por donde el chiquito pueda colgarse o trepar. Seguir leyendo
Agregado en 24 April 2009
A todos nos ocurre alguna vez: en la mitad de la noche el chico se despierta con dolor de oídos, recurrimos al paracetamol y nos encontramos la caja vacía. En un caso de emergencia como éste, ¿podríamos darle un antitérmico de adulto?
No se debe administrar un medicamento de adultos a los niños. Algunos principios activos no pueden ser asimilados, metabolizados ni eliminados por su organismo y causan efectos secundarios tan graves como intoxicaciones o alergias.
Salvo que el pediatra haya autorizado darle una dosis baja de un medicamento concreto de adultos, es preferible aliviarlo empleando algún remedio natural. El dolor de barriga disminuye efectuando unos masajes circulares en el abdomen; el de oídos puede ceder poniendo paños calientes en las orejas; un baño en agua tibia baja la fiebre.