Agregado en 24 April 2009
Un quiste de cierto tamaño adquiere la característica de “nódulo”, en este caso, de consistencia elástica, ya que se trata de un “globito” inflado con líquido. Pero también hay de los otros, sólidos. Y si un quiste asusta, un bulto firme lo hace también, y mucho mas. Tumor es, para muchos, sinónimo de malignidad, algo que dista de ser cierto. La mayoría de los tumores sólidos duros en la mama son sólo nódulos benignos.
Se discute la conveniencia de un autoexamen mamario debido a que, desde el punto de vista de la detección precoz del cáncer de mama, lo único realmente útil es la mamografía rutinaria. Por el contrario, el autoexamen es muy útil para la detección de los nódulos benignos.
Para descubrir el cáncer mamario por autoexamen, es necesario que el tumor supere el centímetro o el centímetro y medio de diámetro, mientras que la mamografía puede detectarlo mucho antes. Y cuanto antes se detecte, menor será el tamaño y menor la posibilidad de que el mal se haya extendido a los ganglios de la axila, o más allá.
Agregado en 24 April 2009
Afortunadamente, por estadística, los nódulos benignos son mayoría. Entre ellos los ya conocidos “quistes”, así como los fibroadenomas, tumores siempre benignos, muy frecuentes entre las mujeres más jóvenes. Estos últimos son endurecimientos circunscriptos del tejido mamario, algo así como “pequeños papines” (papas muy chiquitas) incluidos dentro de esa “esponja” que sostiene la glándula mamaria en su lugar. Se los diagnostica por simple palpación y, en caso de duda, a través de la ecografía.
Los de pequeño tamaño, sólo se deben controlar periódicamente. Si comienzan a crecer, o superan desde el diagnóstico el tamaño de uno o dos centímetros, se indica su extirpación.
Comúnmente denominada “biopsia de mama”, la extracción de los fibroadenomas son intervenciones sencillas que, salvo excepción, se realizan con anestesia local. Los especialistas prefieren hacer pequeñas incisiones alrededor de la areola con fines estéticos. Seguir leyendo
Agregado en 24 April 2009
Enfermedad muy temida debido a que tradicionalmente estaba asociada a operaciones mutilantes en las que se extraían la mama y ciertos músculos, con secuela de importantes deformidades en el cuerpo de las pacientes. Ese temor también se debe al mal pronóstico y elevado número de muertes que causaba.
Según las estadísticas, una de cada diez mujeres desarrollará un cáncer mamario alguna vez en su vida. Lo que bien puede ocurrir a los noventa años de edad, oportunidad en la que, difícilmente, sea algo más que una enfermedad local por mucho tiempo.
No obstante, debido a que la mayoría de las mujeres presenta el cáncer de mama entre los 45 y los 65 años de edad, es difícil que haya una sola mujer de esa edad que no tenga una amiga, familiar o compañera de trabajo afectada por esa enfermedad. De ahí la enorme preocupación que genera.
Agregado en 24 April 2009
De tanto en tanto, algún quiste puede adquirir mayor tamaño y puede palparse. Estamos entonces frente a un nódulo, a veces doloroso, que preocupa. Para que se detecte, por lo general es necesario que el tamaño sea igual a un centímetro.
Con frecuencia, se presentan varios simultáneamente. El diagnóstico es sencillo: un examen mamario realizado por un profesional experimentado puede diferenciar entre un nódulo sólido (acerca de los que hablaremos más adelante) o quístico. Si quedan dudas, la ecografía es el resorte auxiliar ideal. Seguir leyendo
Agregado en Salud
Agregado en 24 April 2009
Si bien desde el punto de vista de la detección precoz del cáncer de mama, lo único realmente útil es la mamografía rutinaria, todavía se mantiene vigente el autoexamen.
Debe realizarse una vez por mes. Recostada sobre la cama, la mujer se examina la mama derecha con la mano izquierda y viceversa. La técnica básica es sencilla: palparla desde afuera hacia la línea media del cuerpo, recorriéndola en su totalidad con la palma de la mano o con la yema de los dedos, según se prefiera.
En caso de notar cualquier alteración o irregularidad, se impone la consulta médica inmediata. Es bueno hacer el primer auto examen después de una visita al médico, en la que el profesional constate la normalidad de la mama.
Agregado en 23 April 2009
Sería como una esponja con un racimo de uvas adentro. ¿Por qué sucede esto? La mama es como una suerte de esponja, dentro de la que se ha implantado un racimo de uvas. Las uvas son los “acinos” donde siempre se produce una secreción de tipo acuosa que, en el período de la lactancia, adquiere las características de los lácteos.
Estas secreciones avanzan por los tallos del racimo, que en el caso de la mama, son huecos, es decir, conductos de pequeño diámetro, y se juntan en “tallos” más gruesos, conductos principales o galactóforos que terminan en los poros del pezón, por donde se eliminan las secreciones hacia el exterior.
Si la estructura de la “esponja” en la que se ha incluido el tejido glandular mamario es demasiado “fibrosa” (por decirlo de alguna manera), los conductos suelen deformarse dificultando el avance de las secreciones, las que se acumulan en los acinos (las uvas). Estos, al retener el líquido en su interior, se transforman en quistes. Seguir leyendo
Agregado en 23 April 2009
Casi no hay nada que asuste más a una mujer, cualquiera sea su edad, que descubrir que tiene “algo” en sus mamas. El hecho de que el cáncer de mama sea uno de los más frecuentes entre las mujeres justifica el sentimiento de alarma que surge ante cualquier señal. Esperamos que este informe sea de utilidad para que nuestras lectoras sepan qué es lo que debe y lo que no debe preocupar.
Las conocidas displasias: En rigor, el término “displasia” no significa nada y lo dice todo. Son aquellas condiciones de la mama que se apartan de lo que sería algo así como la “normalidad a ultranza”. El tema es que ninguna mujer tiene una mama ciento por ciento “normal”, por lo que para muchos especialistas, las displasias no constituyen en realidad una patología sino más bien características personales e individuales.
Claro que, en muchas oportunidades, las displasias molestan. Es cierto: este tipo de mama es sensible a las variaciones hormonales y, con frecuencia, duelen si hay alteraciones en la ovulación o al comienzo del embarazo o de un tratamiento con anticonceptivos orales. Seguir leyendo