Llegamos a casa y lo primero que encontramos son sus zapatos llenos de barro en el hall, la campera tirada en el sillón del living y un plato con un pedazo de bizcochuelo a medio terminar sobre la mesa. ¿Tan ocupado está con los deberes que no tuvo tiempo de guardar los zapatos, colgar el abrigo y llevar su plato a la cocina? Pero no, lo encontramos sentado frente al televisor.
¿Sirve de algo retar a nuestros hijos por su desidia? ¿Cómo hacerles ver de una vez por todas que ellos también pueden, y deben, ayudar en casa?
Es evidente que no podemos convertirnos en su sombra y levantar la cantidad de objetos que van dejando a su paso. Aun contando con ayuda en casa, es bueno que los chicos se acostumbren a asumir pequeñas responsabilidades domésticas.Tampoco sirve esperar a que sean más grandes y se den cuenta de lo desagradable que es estar siempre pendiente de las cosas que los demás abandonan por ahí. Y no se es mejor mamá o papá por no dejarlos levantar ni un alfiler (”¡Pobrecitos, con todo lo que tienen que estudiar!”).
Las tareas escolares son una ocupación primordial en la vida de un chico. Y no lo es menos jugar, disponer a diario de un tiempo de ocio o disfrutar de vez en cuando del placer de no hacer nada. Pero también es importante que contribuya, en la medida de sus posibilidades, a mantener el orden de la casa.
¿Tienes alguna consulta, problema o algo que decir?
Contamos con especialistas
Dispuestos a responder todas tus consultas
Haz tu consulta a continuación
Contamos con especialistas
Dispuestos a responder todas tus consultas
Haz tu consulta a continuación
