Es la parte agradable de esta historia, siempre y cuando los papás no estén muy alterados (aunque es comprensible que les suceda). Las expresiones del tipo: “¡No me vuelvas a hacer esto!”, “¡Te podían haber secuestrado!”, o “¡Ya vamos a hablar en casa!” (en tono amenazador) están de más aunque lo hayamos pasado francamente mal durante su ausencia.
Ahora lo importante es que ha aparecido. Nada de castigarlo, retarlo y mucho menos pegarle. .. El también está asustado; no tiene conciencia de lo que hizo, a lo mejor ni siquiera es responsable de ello (es posible que nos hayamos desconcertado nosotros más de la cuenta). Lo primero es calmarlo, mostrarnos cariñosos, al tiempo que expresemos nuestra preocupación por el percance ocurrido.
Más tarde, en casa y durante un momento relajado, cuando haya pasado todo, repasemos los motivos que provocaron el problema y planteemos soluciones para que no vuelva a surgir o, si sucede, lograr que el reencuentro sea más rápido.
¿Tienes alguna consulta, problema o algo que decir?
Contamos con especialistas
Dispuestos a responder todas tus consultas
Haz tu consulta a continuación
Contamos con especialistas
Dispuestos a responder todas tus consultas
Haz tu consulta a continuación
