Es fácil perderse en la playa: arena y arena, toallas y sombrillas de colores, un montón de gente en malla… Hasta los adultos nos sentimos desorientados por unos instantes después de damos un chapuzón.
Para disfrutar de unas vacaciones libres de sobresaltos, pidamos a nuestro hijo que busque un estímulo visual que sea capaz de distinguir a distancia fácilmente (el puesto salvavidas, el quiosco de bebidas…); así podrá acudir allí si, de pronto, no encuentra a papá o mamá entre la multitud.Es aconsejable:
- No perder la calma. La histeria no conduce a ninguna parte (salvo a reaccionar de forma precipitada). Es más eficaz permanecer tranquilos y ofrecer una descripción precisa del chiquito.
- Buscar primero donde suponemos que se ha extraviado. Si le aconsejamos que no se mueva si no nos ve, es muy probable que espere allí.
- Dirigimos al punto de encuentro acordado con él.
- Solicitar ayuda en los servidos de altoparlantes o bien acudir a la autoridad más próxima (policía…) para que nos orienten en la búsqueda.