Ante una norma o prohibición, pueden dirigirnos una cadena interminable de porqués. Toda orden debe ir acompañada de una explicación, pero eso no quiere decir que entremos en discusiones interminables. Si tenemos la convicción de que debe ser cumplida, es mejor mostrarnos firmes para que sea ejecutada sin cuestionamientos.
Y puede ocurrir también que, por cansancio o por lo que sea, no estemos disponibles para ese juego de preguntas. Entonces es lícito decir: “Cuando termine esto te contesto a todas las preguntas” o “Una más, y lo dejamos para mañana”.
Lo importante es dejar abierta la línea de comunicación y no transmitirles que sus preguntas nos desagradan.