Los adultos creativos fueron preguntones. Algunas de las preguntas de los más chiquitos pueden parecer disparatadas, carentes de lógica y de difícil respuesta, por no hablar, a veces, de la pesadez y la reiteración. ¿Y qué?
Se ha demostrado que los adultos más creativos son aquellos cuya familia fomentaba una expresión abierta y sin trabas y, además, aceptaba las manifestaciones propias de la conducta infantil.
Es posible que sus preguntas sean difíciles, absurdas, innumerables, cansadoras, cómicas…, pero esto no nos autoriza a menospreciarlas, ignorarlas ni ridiculizarlas, ya que ése es el mejor camino para que el chiquito deje de preguntar.