Para un chico, el hecho de encontrarse lejos de su ambiente y rodeado de desconocidos es enormemente angustioso. Los niños no entienden qué les está sucediendo ni por qué deben quedarse en un hospital.
Por eso, los centros públicos y privados permiten que sus pacientes más pequeños permanezcan acompañados de sus padres en todo momento. Ellos les proporcionan el apoyo afectivo que tanto necesitan ahora y además participan en sus cuidados e higiene.