El médico suele indicar antibióticos para todas las otitis, excepto las serosas. Resulta sumamente importante seguir el tratamiento durante el tiempo prescrito por el facultativo (en general entre siete y diez días), incluso si el niño ya se encuentra mejor al cabo de unos pocos días.
Cuando se interrumpe o se hace mal un tratamiento con antibióticos, las bacterias que quedan pueden multiplicarse y, como consecuencia, el chico tiene una recaída.