Sería como una esponja con un racimo de uvas adentro. ¿Por qué sucede esto? La mama es como una suerte de esponja, dentro de la que se ha implantado un racimo de uvas. Las uvas son los “acinos” donde siempre se produce una secreción de tipo acuosa que, en el período de la lactancia, adquiere las características de los lácteos.
Estas secreciones avanzan por los tallos del racimo, que en el caso de la mama, son huecos, es decir, conductos de pequeño diámetro, y se juntan en “tallos” más gruesos, conductos principales o galactóforos que terminan en los poros del pezón, por donde se eliminan las secreciones hacia el exterior.
Si la estructura de la “esponja” en la que se ha incluido el tejido glandular mamario es demasiado “fibrosa” (por decirlo de alguna manera), los conductos suelen deformarse dificultando el avance de las secreciones, las que se acumulan en los acinos (las uvas). Estos, al retener el líquido en su interior, se transforman en quistes.Las displasias mamarias acompañan a la mujer desde el nacimiento hasta la muerte. No son curables pero pueden tratarse: cremas con progesterona y vitamina A, así como vitamina A y E en forma de comprimidos y el empleo sistemático de anticonceptivos orales de tercera generación, (baja dosis de estrógenos), alivian sus síntomas. La relación de esta afección con el cáncer es discutida: sólo algunos tipos severos de displasia favorecerían su aparición.
¿Tienes alguna consulta, problema o algo que decir?
Contamos con especialistas
Dispuestos a responder todas tus consultas
Haz tu consulta a continuación
Contamos con especialistas
Dispuestos a responder todas tus consultas
Haz tu consulta a continuación
